Hace cuatro años, Donald Trump aceptó la candidatura presidencial republicana con un discurso sombrío, el retrato de un Estados Unidos distópico y en decadencia, para el cual había una sola solución: él mismo.
Después de tres años y medio en la Casa Blanca, su retórica sobre el estado del país sigue siendo igualmente desoladora.
Al prepararse para pronunciar su segundo discurso de aceptación en las próximas horas, el presidente enfrenta un país en crisis, azotado simultáneamente por una pandemia devastadora, una economía golpeada, un profundo malestar racial y un tremendo huracán en la costa del Golfo de México.
Aunque prometerá grandeza nacional, hay escasas expectativas de que pronuncie un mensaje destinado a unir a un electorado dividido.
Sus colaboradores reconocen que muy pocos seguidores de Biden cambiarán de bando, pero el objetivo del discurso es crear una “estructura de permisos” para que los republicanos que han desertado a Trump regresen al redil.
Con información de AP






