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La comunidad de Texcapilla, ubicada en el Municipio de Texcaltitlán en el Estado de México, ha experimentado una oleada de desplazamientos forzados tras un enfrentamiento con el grupo criminal La Familia Michoacana.
El conflicto, que ocurrió el 8 de diciembre, resultó en la muerte de 10 delincuentes y cuatro agricultores.
Desde entonces, muchos de los mil 447 habitantes de Texcapilla han abandonado sus hogares y negocios, temiendo represalias del cártel.
Un residente anónimo expresó su incertidumbre sobre el regreso de aquellos que se han ido, mientras otros permanecen en el pueblo por falta de alternativas o para honrar la memoria de los fallecidos.
La situación ha transformado a Texcapilla en un lugar casi desértico, marcado por el miedo y la incertidumbre.
La tensión en la comunidad se intensifica con la noticia de que más de diez residentes de Texcaltitlán han desaparecido tras el enfrentamiento.
Entre ellos, se encuentran nueve miembros de una familia que, según relatos de familiares, fueron interceptados en un retén de La Familia Michoacana.
En Texcapilla, las huellas del conflicto son evidentes: vehículos quemados, restos de ropa y casquillos en el campo de fútbol.
Los comercios están cerrados, las escuelas sin clases y las calles vacías.
La Gobernadora Delfina Gómez ha prometido reforzar la seguridad con una compañía de la Guardia Nacional y un helipuerto, mientras que el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, anunció el despliegue de un mando especial en la zona.
Los habitantes, acostumbrados a la presencia del crimen organizado, ahora se adaptan a una vida vigilada por fuerzas de seguridad.






