Los productos más importantes de Tesla para este y el próximo no serán los coches, afirmó Elon Musk, sino un software que los conduzca de forma autónoma y un robot humanoide que la compañía espera que ayude en la fábrica.
Sin embargo, las promesas del famosos empresario se enfrentan a grandes retos, tanto tecnológicos como normativos.
Tesla y otras empresas de tecnología del sector automotriz llevan años sin cumplir sus objetivos en materia de software de autoconducción.
60 mil conductores de Tesla están probando el último software de autoconducción, cifras que otras empresas de software para vehículos autónomos sólo pueden soñar.
“Me sorprendería que no consiguiéramos una plena conducción autónoma más segura que la humana este año. Me sorprendería”, dijo Musk, prediciendo que la autoconducción integral se convertiría en “la fuente más importante de rentabilidad para Tesla”.
“Es una locura desde el punto de vista financiero”, comentó, asegurando que la tecnología de robotaxis multiplicaría por cinco la utilidad de un vehículo.
Tesla utiliza cámaras e inteligencia artificial, evitando otras tecnologías como el radar y el lidar que incluyen rivales como Waymo. Ese enfoque ha suscitado críticas.
Philip Koopman, profesor de la Universidad Carnegie Mellon que ha estado trabajando en la seguridad de los vehículos autónomos, dijo que un gran problema es que, a escala, pueden surgir constantemente casos excepcionales.
“Sin un conductor humano que se encargue de la seguridad en situaciones inéditas que el aprendizaje de la máquina aún no ha abordado, es muy difícil garantizar la seguridad en un vehículo completamente automatizado”.
Con información de Reuters






