Tras caminar tres días por el sur de México y descansar durante una jornada entera para reponer fuerzas, la caravana de migrantes retomó el miércoles su rumbo hacia Ciudad de México.
El grupo había partido el sábado de Tapachula, 60 km más al sur y casi en la frontera con Guatemala, con unas 2.000 personas, pero el miércoles había multiplicado su tamaño y aunque es difícil medir la cifra exacta de sus integrantes, activistas que acompañan a los migrantes aseguran que sumaban ya unos 4.000.
La caravana es como un imán, va chupando gente, se van uniendo migrantes que se han quedado en los municipios (de la costa de Chiapas)
Irineo Mújica, de la organización Pueblos Sin Fronteras.
Los migrantes cruzaron sin contratiempos un punto de inspección aduanero, militar y de migración donde cotidianamente las autoridades decomisan drogas, armas y detienen a traficantes de personas y extranjeros que entraron irregularmente a México.
Aunque de mucho menor tamaño que las caravanas de 2018 y 2019, éste es el mayor grupo movilizado por el sur de México desde la pandemia.
Con información de AP






