Científicos del Instituto de Ingeniería Unidad Juriquilla de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtienen biocombustibles gaseosos para la generación de energía limpia.
Lo anterior a partir del suero de leche, zumo y las cáscaras de uva, considerados residuos por la industria del queso y el vino.
La UNAM informó en boletín de prensa que los investigadores generan electricidad en un proceso limpio a través del metano e hidrógeno extraídos a lo largo del año.
Según el especialista, los residuos se procesan con bacterias y arqueas en varios reactores y una planta piloto. El tratamiento consta de dos etapas.
En la primera, se generan hidrógeno en condiciones ácidas, así como ácidos grasos volátiles, ácido acético, propiónico y butírico.
Posteriormente, se cosechan los dos primeros elementos y se pasan al reactor productor de metano, donde la materia orgánica ya es más fácilmente asimilable.
Esta propuesta está enfocada en el empleo de los biocombustibles referidos en las industrias del vino y el queso para hacerlas autosuficientes.






