La Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) ejecutó un operativo conjunto en la capital del país. Los marinos detuvieron a David Vargas Rivera, conocido bajo el apodo de El Ocra. Las investigaciones oficiales identifican a este hombre como el mayor líder de huachicol (robo de combustible) en el Estado de México.
La institución naval confirmó que la aprehensión ocurrió en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. La captura representa un golpe estratégico contra las estructuras delictivas que operan en el centro del país. El sospechoso quedó a disposición del agente del Ministerio Público para definir su situación jurídica.
Un objetivo prioritario con historial de impunidad
Las autoridades mexiquenses consideraban a El Ocra como un objetivo prioritario de primer nivel. El presunto delincuente contaba con una orden de aprehensión vigente por el delito de homicidio calificado.
Existen registros oficiales que confirman una captura previa de Vargas Rivera en enero de 2021 dentro del territorio del Estado de México. Sin embargo, las dependencias gubernamentales no poseen datos claros sobre el tiempo que pasó en prisión. Tampoco hay registros públicos que expliquen la manera en que recuperó su libertad en aquella ocasión.
El detenido presuntamente lideraba redes delictivas en los municipios de Zumpango, Tecámac y Ecatepec.
Extorsión y cobro “gota a gota” en los municipios colindantes
La detención fue el resultado directo de los trabajos de coordinación interinstitucional e investigación. En el despliegue participaron la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) y la Fuerza de Tareas Marina. El Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y la Policía Metropolitana de Ecatepec también coadyuvaron en las acciones de campo.
Los informes policiales vinculan a Vargas Rivera con una amplia gama de delitos de alto impacto. Además del robo de hidrocarburos, se le señala por actividades de extorsión, narcomenudeo y homicidio. Los reportes de inteligencia criminal también lo relacionan con el esquema ilegal de préstamos conocido como cobro gota a gota. Este modelo financiero ilícito afectaba principalmente a los pequeños comerciantes de la región mexiquense.






