Al menos ocho embarcaciones que intentaban salir del Golfo Pérsico por la costa de Omán se vieron obligadas a dar media vuelta entre el viernes y el sábado. Este incidente representa una nueva muestra de que la reapertura del Estrecho de Ormuz sigue siendo un proceso complejo y bajo constante tensión, debido a los intentos de Irán por reafirmar su control soberano sobre esta estratégica vía marítima global.
De acuerdo con datos de seguimiento marítimo, el grupo de barcos afectados incluía petroleros, graneleros y buques transportadores de vehículos. Los reportes indican que varias de estas naves llegaron hasta la punta de la península de Musandam —que se adentra directamente en el estrecho— antes de realizar un giro de 180 grados.
Aunque se desconocen los motivos exactos que forzaron el cambio de rumbo de cada tripulación, el gobierno de Irán ha reiterado de manera consecutiva que los buques comerciales solo tienen permitido transitar por el estrecho si utilizan la ruta oficial autorizada por la República Islámica.
Advertencias por radio y desvío de rutas
Tras la maniobra de retorno, algunas de las embarcaciones reanudaron su travesía horas más tarde, pero tuvieron que modificar su plan de navegación original para alinearse a las exigencias de Teherán:
- Naves redirigidas: Un petrolero de crudo, dos buques cisterna para productos refinados y un granelero tomaron rumbo hacia el norte con el fin de incorporarse a la ruta de salida establecida por Irán.
- Mensajes de advertencia: Durante los últimos meses, diversas tripulaciones que buscaban abandonar el Golfo Pérsico reportaron haber recibido mensajes de radio emitidos por fuerzas militares iraníes, advirtiéndoles que requerían autorización expresa de Teherán para realizar el cruce.
- Ataques previos: Algunas embarcaciones que ignoraron los avisos radiofónicos y continuaron con su viaje original sufrieron ataques en altamar. Estos antecedentes han elevado la preocupación internacional sobre la coordinación de los tránsitos y la seguridad de las tripulaciones, cuyo nivel de disposición para asumir dichos riesgos comerciales será un factor clave para que el mercado mundial del petróleo logre recuperar la normalidad de sus operaciones.
Disputa geopolítica entre Washington y Teherán
La reactivación de este corredor naviero se da en el marco del acuerdo bilateral alcanzado a mediados de junio entre Estados Unidos e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, en la práctica, la reactivación ha expuesto una abierta disputa de control: mientras Teherán sigue reivindicando su autoridad sobre el corredor, Washington continúa respaldando de forma activa el tránsito de embarcaciones a través de la ruta alternativa que corre cercana a la costa de Omán.
A pesar de los roces logísticos y la volatilidad, las cifras de flujo comercial reflejan una recuperación parcial frente a los peores momentos de las hostilidades. Desde el pasado lunes, un promedio de 34 buques de carga de materias primas ha cruzado diariamente el estrecho, un incremento notable en comparación con los niveles del conflicto, aunque el volumen total se mantiene muy por debajo de los registros previos a la guerra.
Finalmente, datos del Joint Maritime Information Center revelaron que entre el 30 de junio y el 1 de julio, un total de 65 embarcaciones lograron cruzar por el lado omaní del estrecho, de las cuales 59 contaron con apoyo y respaldo directo de las fuerzas de los Estados Unidos.
Con información de Bloomberg






