La selección de Brasil hizo valer su jerarquía histórica al derrotar de forma dramática 2-1 a su similar de Japón sobre la cancha del Estadio de Houston. El vibrante compromiso, celebrado este lunes 29 de junio de 2026, correspondió a la ronda de los dieciseisavos de final del Campeonato Mundial de Fútbol y selló el boleto de la escuadra sudamericana a los octavos de final del torneo.
Orden nipón y la sorpresa de Sano en la primera mitad
Desde el silbatazo inicial, el conjunto de los Samuráis Azules plantó un orden táctico impecable en zona de seguridad, asfixiando la salida brasileña y anulando por completo las bandas a Vinícius Júnior. La disciplina asiática rindió frutos de forma prematura:
- Al minuto 29: La zaga de la Canarinha cometió un error en la salida. La desconcentración fue capitalizada por el mediocampista Kaishū Sano, quien comandó un contragolpe fulminante y sacó un potente derechazo para vencer al guardameta Alisson Becker, decretando el 1-0 provisional.
Brasil intentó volcarse al frente antes del descanso, pero la sólida muralla defensiva de Japón y las oportunas intervenciones del arquero Zion Suzuki mantuvieron la ventaja de los suyos al irse al vestidor.
Modificaciones de Ancelotti y el testarazo de Casemiro
Para la parte complementaria, el estratega Carlo Ancelotti movió sus piezas ofensivas mandando al terreno de juego al juvenil Endrick en sustitución de Lucas Paquetá. La propuesta agresiva de los cariocas comenzó a desbordar las líneas niponas:
- Al minuto 52, la defensa japonesa y Suzuki salvaron de milagro un balón sobre la línea de gol tras un primer aviso a balón parado.
- Al minuto 55: La presión rindió frutos cuando el defensor Gabriel Magalhães envió un centro quirúrgico al corazón del área grande, permitiendo que el capitán Casemiro ganara la posición y metiera un frentazo contundente para decretar el 1-1 parcial.
Apenas dos minutos después del empate, Vinícius Júnior firmó una vistosa jugada individual, pero su remate se estrelló directamente en el poste, ahogando temporalmente el festejo de la afición brasileña.
Martinelli se viste de héroe en el suspiro final
A partir de la igualada, la selección de Brasil dominó la posesión del esférico, pero la escuadra asiática resistió con fiereza cada embate físico, replegando sus líneas con el objetivo de forzar la prórroga.
Cuando todo apuntaba a los tiempos extras en Houston, apareció el revulsivo de la tarde. Al minuto 90+5, el atacante Gabriel Martinelli —quien había ingresado de cambio al minuto 65— recibió una asistencia precisa de Bruno Guimarães en el centro del área chica y, con una definición sutil pegada al metal, firmó el 2-1 definitivo que instaló a Brasil en la siguiente ronda y consumó la eliminación del combinado de Japón.






