La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) vuelve a una final del futbol mexicano. Con el Estadio Olímpico Universitario volcado en una fiesta azul y oro, los universitarios derrotaron 1-0 a los Tuzos del Pachuca (1-1 global), con lo que aseguraron el último boleto disponible para disputar el campeonato de la Liga MX frente a Cruz Azul.
El desenlace, dramático y largamente esperado por la afición auriazul, rompe una barrera de años sin disputar la serie por el título. Para recordar la última vez que el conjunto del Pedregal se coronó en el torneo local, las viejas y nuevas generaciones tienen que remontarse al torneo Clausura 2011, cuando vencieron a Morelia. Este domingo, la acumulación metódica de fracasos quedó en el olvido gracias al criterio de desempate por mejor posición en la tabla general.
Jordan Carrillo enciende la esperanza en el sur de la CDMX
El equipo que lideró la fase regular del torneo llegó a la semifinal con la templanza de la plantilla favorita. Aunque el partido de ida en el Estadio Hidalgo puso a prueba el esquema defensivo tras una genialidad de Oussama Idrissi, los felinos corrigieron los errores a tiempo para la vuelta en la capital.
El punto de quiebre ocurrió al minuto 55 del tiempo corrido. En un tiro libre directo, el mediocampista mexicano Jordan Carrillo disparó con potencia hacia el poste del guardameta blanquiazul, Carlos Moreno, para incrustar el balón en las redes y desatar la locura en el graderío.
A partir de ese instante, el encuentro se transformó en una película de suspenso. Pachuca, dirigido por el estratega argentino Esteban Solari, adelantó líneas de manera desesperada a pesar de jugar con un elemento menos debido a la expulsión de Eduardo Bauermann. El conjunto hidalguense intentó dañar la meta local mediante centros al área buscando a Salomón Rondón y Robert Kennedy, pero la zaga universitaria resistió con la garra por delante.
Colapso vial y llenado histórico en Ciudad Universitaria
La expectativa de regresar a una serie por el campeonato aceleró la dinámica social en el sur de la Ciudad de México. Tres horas antes del silbatazo inicial, los estacionamientos contiguos al circuito escolar de Ciudad Universitaria reportaron su máxima capacidad, lo que provocó un mar de automóviles y motocicletas en las avenidas aledañas.
Elementos de la policía de tránsito y personal de auxilio de la UNAM intentaron contener el desborde sobre las calles, pero el flujo vehicular y peatonal resultó imposible de controlar debido a la alta afluencia de aficionados.






