El Gobierno Federal ha puesto sobre la mesa una carta ambiciosa para el sector energético: una inversión de 140,904 millones de pesos destinados a expandir y modernizar la red de gasoductos de México. El plan, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria de Energía, Luz Elena González, busca incrementar la red en un 8.2%, alcanzando los 23,289 kilómetros para el cierre de la década.
Bajo la narrativa de la “soberanía energética”, el proyecto pretende reducir la vulnerabilidad de México ante la dependencia del gas estadounidense, que actualmente suministra el 75% del consumo nacional.
Radiografía de la Inversión
El despliegue de capital se divide en dos brazos principales: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas).
| Entidad | Inversión (MDP) | Objetivo Principal | Impacto en Red |
| CFE | $53,812 | 8 nuevos proyectos (2024-2027) | +1,750 km (+25.4%) |
| Cenagas | $47,447 | 3 sistemas nuevos (2026-2028) | +210.4 km (+2%) |
| Mantenimiento | $39,646 | Rehabilitación de infraestructura obsoleta | N/A |
Proyectos en el Radar
La administración ha identificado tramos estratégicos para la exportación y el consumo interno:
- Conexión Naco-Hermosillo a Guaymas: 135 km destinados al proyecto de exportación Amigo LNG.
- Libramiento Reynosa: 58 km en Tamaulipas para optimizar el flujo fronterizo.
- Conducción interna en Coatzacoalcos: 17.4 km para fortalecer el nodo logístico de Veracruz.
El factor riesgo: Deuda y obsolescencia
Si bien la expansión es necesaria para evitar crisis como los apagones de 2021 —provocados por la restricción de envíos desde Texas—, expertos del sector ponen el dedo en la llaga sobre dos temas críticos:
- La Sombra del Endeudamiento: Según Víctor Hugo Juárez Cuevas, director de la consultora Edge, las partidas presupuestarias requerirán un nivel de endeudamiento agresivo. El seguimiento preciso de estos recursos será vital para evitar que el plan se convierta en un lastre fiscal para la CFE y el Cenagas.
- Infraestructura de “Medio Siglo”: Gran parte de la inversión en mantenimiento se destinará a ductos que superan los 50 años de antigüedad. La red actual presenta tramos con corrosión avanzada, lo que convierte esta inversión más en una medida de emergencia que en una simple mejora técnica.






