Las detenciones de buques de bandera panameña en puertos de China han registrado un incremento exponencial en las últimas semanas, lo que ha encendido las alarmas en el comercio internacional. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, calificó esta situación como un mensaje político directo, en medio de la creciente tensión diplomática y comercial entre Estados Unidos y China.
Durante todo el mes de abril, de las 160 detenciones de embarcaciones registradas en puertos de China, un total de 132 correspondieron a buques con bandera de Panamá, según datos del Port State Control Committee del Tokyo MOU (el órgano rector del Memorando de Entendimiento de Tokio).
Para las autoridades panameñas, esta estadística no es una casualidad. Durante su conferencia de prensa semanal, el presidente Mulino fue contundente al señalar que otros registros marítimos presentan cifras muy inferiores, por lo que el aumento en las revisiones a barcos panameños lleva intrínseco un mensaje político.
“El tema de las detenciones sí ha aumentado exponencialmente. Mucho. No es normal. Los otros registros, sobre todo los dos que compiten con Panamá, tienen detenciones, pero muy por debajo de las panameñas. Eso no es casual”, sostuvo el mandatario.
La raíz del conflicto: el control del Canal de Panamá
El epicentro de esta tensión radica en la importancia estratégica del Canal de Panamá. Las fricciones se intensificaron a inicios de 2026, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que la vía interoceánica estaba bajo el control de China, debido a que la firma de Hong Kong, CK Hutchison, operaba dos puertos estratégicos en ambos extremos del Canal.
Como respuesta a este contexto de seguridad internacional, la Corte Suprema de Panamá declaró inconstitucional la concesión de dichos puertos el pasado 29 de enero. Posteriormente, en febrero, el gobierno de Panamá asumió el control de las terminales de Balboa y Cristóbal, otorgando una operación temporal de 18 meses a filiales de las navieras Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC).
El presidente Mulino defendió la decisión de su administración, argumentando que se actuó en estricto apego al derecho nacional. Sin embargo, la empresa operadora anterior interpuso un arbitraje internacional por 2 mil millones de dólares contra el Estado panameño.
Postura oficial frente a la disputa de las superpotencias
A pesar de los roces con Beijing, el gobierno de Panamá ha buscado no escalar la confrontación. Mulino fue claro al afirmar que no tiene interés en agravar el problema con China, delegando la resolución de las disputas comerciales a los procesos de arbitraje correspondientes, mientras que la diplomacia internacional observa de cerca el comportamiento de las cadenas de suministro globales.
¿Por qué importa este conflicto a nivel global?
La geopolítica del comercio marítimo afecta directamente la estabilidad de los precios de las mercancías y las rutas de importación y exportación a nivel mundial. Las tensiones entre las dos mayores potencias económicas se traducen en fricciones que impactan las cadenas de suministro que abastecen a gran parte de los mercados occidentales.






