La alianza petrolera más poderosa del mundo, formada hace 65 años, enfrenta un sismo interno. Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció su salida oficial de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), una decisión que entrará en vigor este viernes y que pone en jaque el control del mercado que produce cerca del 40% del crudo a nivel global.
Esta ruptura no es menor. EAU es uno de los pocos miembros con capacidad para aumentar su producción de forma inmediata, una herramienta vital que el cártel utiliza para estabilizar los precios. Al recuperar su independencia, el país árabe planea un incremento “gradual y mesurado” de su oferta, buscando maximizar ganancias antes de que la transición energética hacia fuentes renovables reduzca el valor del crudo en el futuro.
¿Por qué Emiratos decidió salir ahora?
Desde hace tiempo, la tensión entre Emiratos y Arabia Saudí, líder de facto del grupo, era evidente. El gobierno emiratí busca mayor libertad para vender su petróleo sin las restricciones de cuotas que impone la organización.
Expertos señalan que existe una urgencia estratégica: el consumo de petróleo podría alcanzar su punto máximo pronto. En este escenario, el petróleo bajo tierra vale más hoy que mañana, y limitar la producción significa perder oportunidades de ingresos críticos para su economía.
El factor: El bloqueo en el estrecho de Ormuz
A pesar de la ambición de producir más, existe un obstáculo físico inmediato. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita una quinta parte del suministro mundial de energía. Mientras esta vía permanezca cerrada, el petróleo de los productores del Golfo no puede exportarse libremente, lo que mantiene los precios elevados por la escasez de oferta.
Sin embargo, a largo plazo, analistas de Rystad Energy advierten que una OPEP más débil dificultará la calibración de la oferta, lo que podría derivar en un mercado petrolero más volátil y fragmentado para los consumidores internacionales.






