Irán ha propuesto poner fin al control militar sobre el Estrecho de Ormuz. A cambio, la República Islámica exige que Estados Unidos levante el bloqueo económico que asfixia sus ingresos petroleros y ponga fin a la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.
La propuesta, transmitida a través de mediadores en Pakistán, tiene un punto de fricción crítico: plantea aplazar las discusiones sobre el programa nuclear iraní, una condición que ya ha generado rechazo en la administración de Donald Trump.
El Estrecho de Ormuz: El “botón de pánico” del petróleo
La importancia de esta oferta radica en la geografía del crudo. Por el Estrecho de Ormuz transita una quinta parte del petróleo y gas mundial. Desde que comenzó la guerra, el bloqueo y las tensiones han disparado los precios:
- Precio del Crudo Brent: Cerró este lunes por encima de los 108 dólares por barril, un aumento del 50% desde el inicio del conflicto.
- Impacto Global: La parálisis logística ha elevado el costo de fertilizantes, alimentos y productos básicos en decenas de naciones.
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue contundente al respecto: “No podemos dejar que se salgan con la suya”, afirmó en entrevista con Fox News, subrayando que cualquier pacto debe garantizar que Irán nunca alcance un arma nuclear.
Presión internacional y críticas de aliados
Mientras Trump enfrenta la presión interna por el alza en los precios de la gasolina antes de las elecciones de mitad de mandato, voces internacionales cuestionan la estrategia bélica. El canciller alemán, Friedrich Merz, criticó la entrada de EE. UU. en el conflicto sin una ruta de salida clara: “No se trata solo de entrar. También hay que salir”, sentenció.
Por su parte, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot, calificó a los estrechos como “las arterias del mundo” y señaló que no pertenecen a ningún individuo, responsabilizando a Irán por el cierre, pero también cuestionando la legalidad de los ataques iniciales de EE. UU. e Israel.
El papel de Rusia y Pakistán
En el plano diplomático, el canciller iraní, Abbas Araghchi, se reunió en San Petersburgo con el presidente ruso Vladímir Putin, quien elogió la “lucha heroica” del pueblo iraní. Rusia se mantiene como un respaldo clave para Teherán, mientras Pakistán intenta reactivar las mesas de negociación en Islamabad.
Pese a que Trump calificó la última propuesta iraní como “mucho mejor”, el punto muerto persiste: Estados Unidos exige la eliminación de las reservas de uranio enriquecido, mientras Irán busca un mecanismo para cobrar peajes en el estrecho y el cese inmediato de las sanciones.
Saldo de la guerra: Hasta la fecha, el conflicto ha dejado al menos 3,375 muertos en Irán y 2,521 en Líbano, además de bajas militares de Israel y Estados Unidos, subrayando la urgencia de un arreglo permanente que aún parece lejano.






