El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se convirtió este viernes en un escenario de confrontación. La Guardia Nacional (GN) arrancó un operativo formal para inhibir la operación de servicios de transporte por aplicación, lo que obligó a miles de viajeros a “torear” la vigilancia federal para abordar unidades de Uber, Didi o Cabify.
A pesar del despliegue de uniformados en las Terminales 1 y 2, el flujo de vehículos de plataforma no se detuvo. Los pasajeros, motivados por tarifas hasta 60 por ciento más baratas que las de los taxis autorizados, optaron por caminar fuera de los accesos principales para encontrarse con sus conductores.
¿Por qué sigue la prohibición? El laberinto legal de Uber
La controversia radica en la interpretación de una suspensión definitiva otorgada por el Juzgado Décimo Tercero de Distrito en Materia Administrativa. Mientras los conductores argumentan contar con un “amparo” para operar, las autoridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) aclaran los puntos:
- La realidad jurídica: La suspensión evita detenciones arbitrarias, pero no otorga permiso federal para operar en zonas de jurisdicción federal.
- La restricción: Para prestar servicio en el AICM, las plataformas requieren un permiso específico de la SICT, del cual carecen actualmente.
- Las consecuencias: Los conductores que recojan pasaje en zonas restringidas siguen siendo acreedores a multas elevadas por parte de la GN.
Usuarios denuncian: “No hay libre competencia”
Para los viajeros, la medida es un golpe directo al bolsillo y a su seguridad. Andrés, un usuario que frecuenta la terminal, comparó la situación con otros países: “En Chile está permitido; son más económicos y seguros. No me parece que prohíban servicios por aplicación, no va acorde a la ley de oferta y demanda”.
Por su parte, Elizabeth Jazmín, procedente de Chiapas, calificó de injustos los operativos: “No todos tenemos para pagar un taxi de sitio autorizado; debemos tener la libertad de elegir”, señaló mientras esperaba su unidad en la Terminal 2.
Operativo insuficiente ante la demanda
Pese a la presencia de la policía capitalina y fuerzas federales advirtiendo a los choferes, los oficiales no se daban abasto ante la cantidad de solicitudes de servicio. Los conductores entrevistados aseguran que, ante la falta de puntos de encuentro oficiales, los usuarios se ven obligados a buscar zonas aledañas, lo que genera molestias y riesgos innecesarios.
La batalla legal continúa, pero en la práctica, el AICM permanece en un “limbo” donde la necesidad del usuario choca frontalmente con la normativa de autotransporte federal.






