La cuesta de enero se ha extendido más de lo previsto para las familias mexicanas. Durante la primera mitad de febrero, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento del 0.25 por ciento, cifra que superó las expectativas de los analistas y situó la inflación general anual en 3.92 por ciento.
Este repunte marca la tercera quincena consecutiva al alza, alejándose del 3.66 por ciento registrado al cierre de diciembre. Aunque el indicador se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México (3% +/- un punto porcentual), la persistencia en el aumento de productos básicos y servicios educativos genera preocupación en la economía doméstica.
¿Qué productos y servicios subieron más?
El comportamiento inflacionario de este periodo se explica por una combinación de factores estacionales y ajustes fiscales. Los rubros con mayor impacto fueron:
- Frutas y Verduras: Registraron un incremento quincenal del 2.10 por ciento, acumulando una variación anual del 5.61%.
- Educación: Las colegiaturas y servicios educativos mostraron una persistencia al alza, alcanzando una tasa anual del 6.05 por ciento.
- Alimentos, Bebidas y Tabaco: Este sector sigue reflejando los efectos de las modificaciones a la Ley del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS), con un avance anual del 6.28%.
Inflación subyacente: El reto de las mercancías
La inflación subyacente, que elimina los precios más volátiles para medir la tendencia a mediano plazo, se ubicó en 4.52 por ciento anual. Si bien este dato es ligeramente inferior al periodo previo, la resistencia a bajar en el rubro de mercancías no alimenticias y servicios diversos (como restaurantes y transporte) mantiene presionada la estructura de precios en ciudades de alta actividad comercial como Cuernavaca y Jiutepec.
Por otro lado, la inflación no subyacente —donde se agrupan energéticos y tarifas gubernamentales— dio un salto significativo, pasando de 1.34% a finales de enero a 1.92 por ciento en esta quincena.






