La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) reabrió el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, la mañana de este miércoles, revirtiendo una orden inicial de cierre que pretendía durar 10 días. La medida extrema se tomó tras detectarse una “incursión de drones de cárteles” en la zona fronteriza.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, confirmó a través de sus redes sociales que el Departamento de Defensa intervino para neutralizar la amenaza. Aunque no se especificó el número de dispositivos involucrados ni el método utilizado para desactivarlos, Duffy aseguró que “no hay peligro para los viajes comerciales en la región”.
Un cierre sin precedentes que alarmó a la región
El anuncio original, emitido la noche del martes, indicaba que todos los vuelos comerciales, de carga y privados quedarían suspendidos hasta el 20 de febrero. Esta decisión generó fuertes críticas por parte de autoridades locales y legisladores, debido al impacto económico en una zona que sirve como puerta de entrada al norte de México (Ciudad Juárez) y el sur de Nuevo México.
La legisladora Veronica Escobar calificó la medida como “altamente consecuente” y “sin precedentes”, denunciando que ni su oficina ni la administración del aeropuerto recibieron aviso previo sobre una acción de tal magnitud.
Conectividad y seguridad aérea
A pesar de que el cierre fue breve, aerolíneas como Southwest, United, American y Delta sufrieron interrupciones en sus itinerarios. El Aeropuerto de El Paso es un centro neurálgico para el comercio transfronterizo; no obstante, el espacio aéreo mexicano no se vio afectado por las restricciones estadounidenses.
Paralelamente, se aplicó una restricción similar en Santa Teresa, Nuevo México, a unos 24 kilómetros del aeropuerto texano, reforzando el operativo de seguridad en la franja fronteriza ante la actividad de aeronaves no tripuladas vinculadas a grupos delictivos.






