La industria de vehículos pesados en México enfrentó en enero de 2026 uno de sus escenarios más críticos desde que se tiene registro. Según cifras del Inegi, las exportaciones sufrieron un desplome del 53.8 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior, enviando apenas 5 mil 076 unidades al extranjero.
Este retroceso no es una fluctuación menor; se trata del dato más bajo para un inicio de año desde 2018 y la cifra más pobre desde mayo de 2020, cuando la actividad industrial se paralizó por la pandemia de Covid-19. La causa principal tiene nombre y apellido: la entrada en vigor del arancel del 25 por ciento impuesto por Washington a los camiones fabricados en México.
El impacto del arancel en el mercado estadounidense
Estados Unidos, destino de más del 94 por ciento de la producción mexicana, cerró la llave a las importaciones tras la medida proteccionista que entró en vigor el 1 de noviembre de 2025. El resultado fue una contracción anual del 54.91 por ciento en las ventas hacia ese país, pasando de 10 mil 610 unidades en enero de 2025 a solo 4 mil 783 en el arranque de este año.
La parálisis también se sintió en las plantas de ensamblaje:
- Producción total: 6 mil 793 unidades (caída del 51.9%).
- Vehículos de carga: Se fabricaron 6 mil 653 (frente a las 13 mil 839 de hace un año).
- Autobuses de pasajeros: La producción bajó de 269 a solo 140 unidades.
Crisis en el mercado interno
El golpe no se limitó al comercio exterior. El mercado nacional también mostró signos de debilidad ante la incertidumbre económica. Las ventas al menudeo cayeron un 46.3 por ciento, mientras que al mayoreo el descenso fue del 35.7 por ciento.
Esta turbulencia comercial pone en jaque a uno de los sectores más dinámicos de la manufactura mexicana.






