La desaparición de 14 trabajadores del sector minero en el municipio de Concordia, ocurrida el pasado 23 de enero de 2026, ha detonado una crisis de seguridad que obligó a un despliegue militar sin precedentes en el sur de Sinaloa. El caso ha puesto en la mira a Óscar Luciano Martínez Larios, alias “El Casco”, identificado por el gabinete de seguridad federal como el presunto jefe de plaza de la facción de Los Chapitos.
El operativo: Un despliegue por aire y tierra
Por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, desde el 1 de febrero se activó una fuerza de tarea conjunta para localizar a las víctimas. El contingente está integrado por:
- Ejército Mexicano: 800 efectivos.
- Fuerzas Especiales: 270 elementos.
- Guardia Nacional: 100 agentes.
- Marina Armada de México: 250 elementos navales.
- Apoyo aéreo: Tres helicópteros artillados, dos aviones T6C-Texan y un helicóptero MI-17 para reconocimientos en zonas de difícil acceso.
El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, confirmó que el objetivo no es solo el rescate de los trabajadores, sino la captura de la célula criminal que opera en esta zona estratégica.
¿Quiénes son las víctimas?
El secuestro masivo ocurrió en dos eventos paralelos: una irrupción armada en el campamento de la empresa canadiense Vizsla Silver y la privación de la libertad en una parada de transporte sobre la carretera Villa Unión–Durango. Los desaparecidos son:
- 10 empleados de Vizsla Silver (incluyendo personal de seguridad).
- 4 trabajadores de la empresa CICAR S.A. de C.V.
Perfil de “El Casco”: El hombre clave en Concordia
Óscar Luciano Martínez Larios, también conocido como “El 81”, es señalado como el principal operador de Los Chapitos en los municipios de Rosario y Concordia. De 37 años y originario de Guadalajara, forma parte de una estructura familiar dedicada al crimen organizado junto a sus hermanos “El Gabito”, “El Owen” y el fallecido “El Monstruo”.
Según reportes de inteligencia y análisis de narcocultura (corridos), “El Casco” tiene la encomienda directa de “limpiar” la plaza. Su poder operativo quedó en evidencia en abril de 2025, tras el decomiso de casi 3,000 explosivos artesanales en una antigua tortillería de la región.
Impacto en la comunidad y desplazamiento forzado
La violencia en esta región no es nueva. Semanas antes del secuestro masivo, medios locales como Revista Espejo documentaron un aumento en los enfrentamientos armados y el desplazamiento forzado de familias en comunidades rurales y mineras.
La vigilancia epidemiológica de la violencia en el sur de Sinaloa se mantiene bajo reserva, mientras las fuerzas federales amplían el radio de búsqueda hacia las comunidades serranas más apartadas.






