En la que ya se considera la mayor operación transfronteriza de la región, policías y fiscales de Brasil, la Guayana Francesa, Guyana y Surinam arrestaron a casi 200 personas vinculadas a la minería ilegal de oro. El operativo, denominado “Escudo Guyana”, reveló la profunda infiltración del crimen organizado en la selva amazónica, afectando no solo el ecosistema, sino también la vida de comunidades indígenas y migrantes.
Con el respaldo de la Interpol, la Unión Europea y la policía holandesa, las autoridades realizaron más de 24,500 controles en zonas fronterizas remotas, logrando incautaciones millonarias que exponen la rentabilidad de esta actividad ilícita.
Contrabando de lujo y lavado de dinero
Entre los detenidos destacan tres hombres capturados en Guyana, quienes presuntamente forman parte de un grupo de crimen organizado vinculado a una importante empresa exportadora de oro. Durante su arresto, se incautaron 590,000 dólares en efectivo y oro sin procesar.
La minería ilegal ha dejado de ser una actividad de subsistencia para convertirse en el motor financiero de redes criminales que aprovechan los precios récord del oro a nivel global. Según Valdecy Urquiza, secretario general de la Interpol, esta expansión está causando daños “graves e irreversibles” en áreas frágiles.
Mercurio oculto: El veneno silencioso del Amazonas
Uno de los hallazgos más alarmantes fue la incautación de cilindros de mercurio valorados en más de 60,000 dólares. Este metal pesado, altamente tóxico, se utiliza para separar el oro, pero termina contaminando los ríos y la cadena alimenticia de las poblaciones locales.
Para evadir la justicia, los contrabandistas ocultaban el mercurio de formas ingeniosas:
- Escondite: Dentro de paneles solares transportados en autobuses.
- Logística: Tiendas ribereñas que funcionaban como fachadas para vender combustible y herramientas de minería mientras ocultaban el contrabando.
El impacto humano: Rescate de menores y migrantes
La Operación Escudo Guyana también puso al descubierto el rostro más oscuro de la minería ilegal: la explotación humana. Durante las inspecciones de autobuses, la policía localizó a un grupo de migrantes indocumentados, incluyendo varios menores de edad.
Las autoridades sospechan que los niños son víctimas de trabajo forzado y explotación sexual dentro de los campamentos mineros. Este hallazgo subraya que la minería ilegal no es solo un delito ambiental, sino una red compleja que involucra tráfico de personas, drogas y armas.
Un avance sin precedentes en la selva
La densa selva y las fronteras porosas habían dificultado históricamente la vigilancia en el Amazonas. Sin embargo, esta coordinación permitió inspecciones simultáneas en ambos lados de los ríos fronterizos, destruyendo bombas de succión, alfombras de recolección de oro y equipos de comunicación satelital utilizados por los delincuentes.






