El oro y la plata registraron máximos históricos, impulsados por la incertidumbre geopolítica global y las expectativas de nuevos recortes en las tasas de interés en Estados Unidos. El oro subió hasta 2.4%, cotizándose en 4,441 dólares por onza, mientras que la plata avanzó 2.6%, hasta los 68.92 dólares por onza. Ambos metales se encaminan a su mejor desempeño anual desde 1979, con un aumento acumulado del 67% en el oro durante 2025, según cifras de Bloomberg.
El reciente repunte se explica por diversos factores. La Reserva Federal podría aplicar dos recortes de tasas en 2026, según las apuestas de los mercados, lo que favorece a los metales preciosos al no generar rendimiento como los bonos.
A esto se suma el contexto geopolítico: Estados Unidos reforzó sanciones petroleras contra Venezuela, y se reportó un ataque de Ucrania contra un buque ruso en el Mediterráneo. Además, el entorno de menor inflación y crecimiento económico moderado en EE. UU. ha fortalecido la demanda de activos refugio como el oro y la plata.
Otros metales también mostraron alzas. El paladio subió 7.1% hasta su nivel más alto en casi tres años, mientras que el platino cotizó por encima de los 2,000 dólares por primera vez desde 2008. La plata, en particular, fue impulsada por dislocaciones en la oferta y un fuerte volumen de operaciones en Shanghái tras una contracción de posiciones cortas en octubre.
El oro, por su parte, ha recibido un impulso adicional por parte de bancos centrales y fondos cotizados (ETF), cuyas compras han aumentado de manera sostenida durante todo el año, salvo en mayo, de acuerdo con el Consejo Mundial del Oro. Goldman Sachs proyecta que el oro podría alcanzar los 4,900 dólares por onza en 2026, debido a la limitada oferta y a la participación de nuevos actores del mercado, como emisores de criptomonedas estables y tesorerías corporativas.






