Stephen King imaginó en 1982 un 2025 oscuro y autoritario en The Running Man, con vigilancia total, propaganda manipulada por video y una brutal brecha social. Ahora que realmente llegó ese año, la nueva adaptación cinematográfica dirigida por Edgar Wright aterriza justo en ese escenario profético… pero sin el peso ni la urgencia que el momento amerita.
Esta no es la primera vez que la historia llega al cine: en 1987, Arnold Schwarzenegger protagonizó una versión libre cargada de acción ochentera. La nueva entrega, con Glen Powell como Ben Richards, intenta modernizar la sátira, pero en su esfuerzo por ser entretenida y ligera, sacrifica el tono oscuro y provocador del material original.
Powell, con su encanto habitual, interpreta a Richards, un hombre común que acepta participar en un reality show letal donde debe sobrevivir por semanas mientras es perseguido por cazadores armados. Si lo logra, ganará una fortuna. El programa es dirigido por el carismático y manipulador Dan Killian (un convincente Josh Brolin) y conducido por el extravagante Bobby Thompson (Colman Domingo, siempre carismático). El juego, que inicia como una tensa partida de escondidas por la costa noreste de EE.UU., se convierte en una crítica superficial al poder mediático y la manipulación digital.
El mayor problema de esta nueva versión es su falta de identidad. Wright, conocido por mezclar géneros con agilidad (Shaun of the Dead, Baby Driver), no logra equilibrar el humor absurdo con los temas de desigualdad y autoritarismo. La sátira pierde filo entre bromas ligeras, apariciones curiosas (como Michael Cera en modo Home Alone anarquista) y escenas de acción sin verdadero peso dramático.
Mientras películas como The Hunger Games lograron tomar el legado de The Running Man y amplificarlo con nuevos matices, esta versión parece una imitación sin propósito claro, más enfocada en actualizar visualmente que en provocar una reflexión real. La idea más contemporánea —la manipulación digital de imágenes para construir narrativas falsas— aparece tarde y se explora poco.
“The Running Man”, distribuida por Paramount Pictures, está clasificada R por violencia, sangre y lenguaje fuerte.






