El Black Friday en Estados Unidos continúa marcando el arranque de la temporada de compras navideñas, pese a la pérdida de intensidad que tuvo en años recientes.
El evento mantiene su fuerza como la jornada con mayor actividad comercial en el país, en un contexto donde los consumidores siguen mostrando disposición para gastar, a pesar de la caída en la confianza económica y del impacto de los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump. Reportes de ventas favorables en grandes cadenas como Walmart y Best Buy confirman que la demanda se mantiene, aunque los compradores son más selectivos y atentos a las promociones.
De acuerdo con estimaciones de la Federación Nacional de Minoristas, se espera que los consumidores gasten entre 1,01 y 1,02 billones de dólares en los meses de noviembre y diciembre, lo que implicaría un crecimiento de hasta 4,2% respecto al año anterior. A su vez, el análisis de Mastercard SpendingPulse proyectó un aumento de 3,6% en el gasto navideño respecto al mismo periodo de 2024.
Adobe Analytics informó que, hasta el domingo previo al Black Friday, las ventas en línea alcanzaron los 79,700 millones de dólares, con un crecimiento de 7,5% frente al año anterior, superando el pronóstico inicial.
Los aranceles han influido en las estrategias de precios e inventario de los minoristas. Muchos anticiparon envíos y absorbieron parte de los costos de importación, aunque también trasladaron incrementos a productos como juguetes y artículos para el hogar.
Un análisis de la firma Circana reveló que el 40% de la mercancía general vendida en septiembre presentó aumentos de al menos 5% frente a los primeros meses del año, con los juguetes mostrando el mayor incremento. Pese a la cautela, ejecutivos de centros comerciales como el Mall of America informaron un inicio positivo para la temporada, con descuentos que van del 30% al 50%, y esperaban mayor dinamismo durante el fin de semana.






