Los recortes de vuelos en 40 aeropuertos principales de Estados Unidos permanecerán en un 6%, y no aumentarán al 10% como se había previsto inicialmente, informó la Administración Federal de Aviación (FAA) este miércoles. Esta decisión ocurre tras el regreso al trabajo de más controladores de tráfico aéreo, quienes se habían ausentado debido al estrés generado por el cierre de gobierno y la necesidad de buscar ingresos adicionales.
El anuncio se dio a conocer poco antes de que la Cámara de Representantes aprobara un proyecto de ley para poner fin al cierre más largo en la historia del país.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, explicó que el límite actual se mantendrá mientras se evalúa si el sistema puede volver a su funcionamiento normal sin comprometer la seguridad. La FAA implementó la medida la semana pasada debido a reportes de incidentes como acercamientos entre aviones en pleno vuelo y un aumento de incursiones en pistas, lo que llevó a la agencia a determinar que era necesario reducir la carga de trabajo en las torres de control. Duffy no reveló los datos exactos de seguridad, pero indicó que todas las decisiones seguirán basándose en evidencia técnica. Desde la aplicación de las restricciones, se han cancelado más de 10,000 vuelos, de acuerdo con datos del sitio FlightAware.
Los recortes afectan a vuelos comerciales en aeropuertos clave como Nueva York, Atlanta, Los Ángeles y Chicago, y se extienden a más de 20 estados. La medida también obligó al cierre temporal de aeropuertos para aeronaves privadas y vuelos fletados.
Las cancelaciones se intensificaron durante el fin de semana por la escasez de personal y el mal tiempo, aunque disminuyeron el martes tras el anuncio de un acuerdo para reabrir el gobierno. Las aerolíneas y el sector hotelero habían advertido sobre un posible “caos” en las vacaciones de Acción de Gracias si no se resolvía la situación de manera urgente.






