El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) consideró que el aumento al impuesto sobre bebidas azucaradas, como se plantea en la miscelánea fiscal 2026, no representa una medida efectiva para mejorar la salud pública.
En su informe más reciente sobre las finanzas nacionales y del estado de Yucatán, el organismo señaló que los beneficios a la salud requieren estrategias educativas dirigidas a escuelas y familias, no únicamente incrementos fiscales. Según el análisis, la propuesta busca duplicar el impuesto actual, pasando de 1.64 a 3.08 pesos por litro de refresco, lo que representa un alza del 88 por ciento en el impuesto a las bebidas azucaradas.
Isaías Marrufo Góngora y José Antonio Silveira Bolio, presidente y expresidente del IMEF Grupo Yucatán, explicaron que el gobierno federal reconoció que el aumento busca desincentivar el consumo de estos productos con el argumento de que ello mejorará la salud.
Sin embargo, los analistas afirmaron que esta medida no ha tenido los efectos esperados en experiencias anteriores, ni en México ni en otros países. Recordaron que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) se ajustó durante el sexenio de Enrique Peña Nieto con el mismo objetivo y no se logró una disminución en las enfermedades asociadas al consumo de refrescos y cigarrillos.
Silveira Bolio advirtió que esta carga fiscal tendría efectos sobre el comercio y la industria que manufactura estos productos. Indicó que este tipo de impuesto suele ser elástico, es decir, el impacto inicial en el gasto del consumidor se diluye con el tiempo, y las personas terminan reanudando sus hábitos de compra, aunque pagando más.
Por su parte, Marrufo Góngora señaló que el alto consumo de bebidas azucaradas en Yucatán podría estar relacionado con las condiciones climáticas, y sostuvo que tanto la sociedad como las empresas deben modificar sus prácticas: los ciudadanos ajustando sus decisiones de consumo y las empresas desarrollando productos con menor impacto en la salud.






