Una encuesta nacional realizada por The Associated Press y el Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos reveló que una amplia mayoría de adultos en Estados Unidos experimenta estrés por el costo de los comestibles. Según el estudio, cerca del 50% considera que este gasto representa una fuente importante de preocupación financiera, mientras que un 33% indicó que les causa estrés en menor grado.
Solo el 14% afirmó no sentirse afectado por este concepto. El informe también indica que otros factores como la vivienda, los ingresos mensuales y los ahorros generan tensión económica, especialmente entre los menores de 45 años, quienes en muchos casos carecen de patrimonio propio. Alrededor de cuatro de cada diez adultos jóvenes han optado por servicios de pago diferido al adquirir alimentos, productos médicos o entretenimiento.
El impacto del estrés por el costo de los comestibles no se limita por edad. La población adulta mayor, pese a tener menor presión sobre temas como cuidado infantil o deuda de tarjetas, muestra un nivel similar de preocupación por los víveres.
Personas como Esther Bland, de 78 años, dependen de bancos de alimentos para equilibrar sus necesidades básicas, ya que sus ingresos se destinan principalmente a servicios y cuidado de mascotas. La encuesta también indica que el 64% de quienes tienen ingresos familiares menores a 30 mil dólares perciben el costo de los alimentos como un motivo de estrés significativo, frente al 40% de quienes ganan 100 mil dólares o más.
Los datos muestran que mujeres y adultos hispanos presentan niveles más altos de ansiedad económica. Cerca de dos tercios de la población hispana mencionó que el costo de la vivienda les provoca un fuerte estrés, un porcentaje más alto que en otras poblaciones.
La deuda de tarjetas de crédito, el costo de la atención médica y el uso de planes de “compre ahora, pague después” también son factores relevantes. Un 30% de los encuestados admitió haber usado estos servicios, que han ganado popularidad pese a la falta de regulación y el riesgo de sobreendeudamiento. La tendencia es más común entre personas jóvenes, negras e hispanas, según los resultados del estudio.






