Más de 3,000 trabajadores sindicalizados iniciaron una huelga el lunes en tres plantas de Estados Unidos donde se ensamblan aviones de combate para Boeing, marcando la segunda interrupción laboral en menos de un año para la empresa. La protesta, encabezada por la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales, ocurre mientras la compañía enfrenta un proceso de reestructuración y busca estabilizar su posición en la industria tras múltiples incidentes, investigaciones y cambios de liderazgo.
La huelga se suma a una serie de acontecimientos que han afectado la reputación de Boeing. Entre los más relevantes se encuentran los accidentes de los modelos 737 Max en 2018 y 2019, que provocaron la inmovilización global de esta aeronave. Posteriormente, el Departamento de Justicia acusó a la empresa de fraude por ocultar información a los reguladores. En 2024, un panel de un 737 Max 9 se desprendió en pleno vuelo y se reportó otro incidente en un avión Dreamliner de LATAM. Estos eventos contribuyeron a la salida del entonces CEO Dave Calhoun y al reciente nombramiento de Kelly Ortberg como nuevo director ejecutivo.
El historial reciente de Boeing también incluye un acuerdo con el Departamento de Justicia en mayo de 2025, con el que la empresa evitó un juicio penal relacionado con los accidentes del 737 Max, comprometiéndose a pagar más de 1,100 millones de dólares. En septiembre de 2024, otra huelga de 33,000 trabajadores detuvo la producción durante casi dos meses. El inicio de esta nueva huelga mantiene la presión sobre Boeing, mientras la compañía intenta recuperar su imagen y asegurar su posición como contratista del gobierno federal.






