El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó nuevamente la investigación sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016, tras la publicación de un informe por parte de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard. Durante una reunión en la Oficina Oval, Trump señaló a exfuncionarios de la administración Obama, incluyendo al expresidente, y afirmó que debían enfrentar consecuencias legales. Según el mandatario, la investigación inicial careció de fundamentos y fue motivada políticamente, repitiendo señalamientos que ya había planteado durante su primer mandato.
El informe de Gabbard, difundido el pasado viernes, indicó que, según registros internos del gobierno anterior, no existieron pruebas de que Rusia hubiera manipulado directamente los sistemas electorales estatales en 2016 para cambiar votos a favor de Trump. Sin embargo, investigaciones previas del Congreso y del fiscal especial Robert Mueller concluyeron que Rusia sí intervino mediante otras tácticas, como ciberataques a cuentas del Partido Demócrata y campañas de desinformación en redes sociales. Legisladores demócratas acusaron a la directora de Inteligencia de utilizar su posición para respaldar teorías sin sustento del presidente.
El Departamento de Justicia, bajo la administración Trump, mantiene abiertas investigaciones sobre exfuncionarios, entre ellos John Brennan y James Comey, exdirectores de la CIA y el FBI, respectivamente. Trump también mencionó a Hillary Clinton y James Clapper, exdirector de Inteligencia Nacional, como parte de un supuesto complot en su contra. A pesar de las acusaciones del mandatario, la comunidad de inteligencia, a través de varias evaluaciones bipartidistas, confirmó la injerencia rusa durante los comicios presidenciales de 2016 sin hallazgos de manipulación directa del conteo de votos.






