Los precios de la carne de res alcanzan niveles récord en Estados Unidos, impulsados por una combinación de menor oferta ganadera y alta demanda. Según cifras oficiales, durante junio el precio promedio de una libra de carne molida subió un 12% interanual, situándose en 6.12 dólares, mientras que el precio de los filetes crudos subió un 8%, alcanzando los 11.49 dólares por libra.
El Departamento de Agricultura informó que el número total de cabezas de ganado se redujo a 86.7 millones, la cifra más baja desde 1951. Factores como sequías prolongadas, altos costos de alimentación y problemas sanitarios en México, contribuyen a esta situación.
Expertos en economía agrícola explican que el tamaño del hato ganadero ha disminuido porque los ganaderos prefieren vender vacas ante los precios altos del ganado, en lugar de mantenerlas para la cría. Además, la aparición de la mosca del gusano barrenador en México interrumpió las importaciones de ganado, lo cual representa alrededor del 4% del total sacrificado en Estados Unidos.
La situación podría agravarse con la implementación de aranceles a la carne importada, especialmente de países como Brasil, Australia y Nueva Zelanda, que proporcionan carne magra utilizada para la producción nacional de carne molida.
A pesar de la reducción de la sequía en algunas regiones y una baja en los precios del grano, los expertos estiman que los precios de la carne de res seguirán elevados durante la temporada de parrilladas.
Aunque algunos consumidores podrían cambiar hacia cortes más económicos, la demanda general por carne de res se mantiene firme. Cualquier intento de aumentar el número de ganado tomará al menos dos años, lo que significa que los precios elevados podrían continuar en el mediano plazo.






