El riesgo de nuevas inundaciones peligrosas se mantiene en el centro de Texas, donde se pronosticaron más lluvias tras el temporal del fin de semana que dejó al menos 82 personas muertas, entre ellas varios menores que asistían a campamentos de verano. Las autoridades locales informaron que aún hay más de 40 personas desaparecidas, y equipos de rescate continúan trabajando en zonas como el condado de Kerr, una de las áreas más afectadas.
En esa región, elementos de emergencia y voluntarios recorren el terreno entre árboles y escombros, con apoyo de maquinaria pesada, para ubicar a posibles sobrevivientes o víctimas.
El jefe de policía del condado de Kerr, Larry Leitha, indicó que en esa zona se localizaron los cuerpos de 68 personas, incluidos 28 menores. Otros decesos se confirmaron en los condados de Travis, Burnet, Kendall, Tom Green y Williamson.
En uno de los puntos más críticos, el Campamento Mystic, un grupo de niñas y una asesora permanecen desaparecidas. Las autoridades dijeron que se han permitido recorridos limitados por el campamento para que las familias puedan identificar objetos o estructuras. El gobernador Greg Abbott informó que nuevas precipitaciones podrían agravar la situación en regiones donde los suelos ya están saturados.
Diversos testimonios revelaron que residentes y campistas intentaron resguardarse en áticos y zonas elevadas ante la crecida del río Guadalupe.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió varias alertas el jueves y viernes previos al desastre, incluyendo advertencias de emergencia por inundaciones repentinas. El presidente Donald Trump firmó una declaración de desastre para el condado Kerr y anunció una posible visita. En tanto, el papa León XIV envió un mensaje desde el Vaticano con palabras de consuelo para las familias afectadas en Estados Unidos.






