El Auckland City FC, único equipo amateur presente en el Mundial de Clubes 2025, sufrió una derrota por 10-0 frente al Bayern Munich, el club más laureado en la historia de la Bundesliga. El encuentro, disputado como parte del certamen internacional, evidenció la diferencia entre un equipo profesional de élite y uno semiprofesional cuya plantilla se compone, en su mayoría, de jugadores con ocupaciones fuera del fútbol. A pesar del resultado, los jugadores del equipo neozelandés señalaron que participar en el torneo representa cumplir un objetivo personal y deportivo.
Entre los casos destacados del Auckland City, el portero Connor Tracey trabaja en la bodega de una empresa farmacéutica veterinaria, mientras que el capitán Mario Ilich se desempeña como representante de ventas para Coca-Cola. Ilich mantiene una rutina laboral desde las 8:00 hasta las 17:00 horas, seguida de entrenamientos nocturnos con el equipo. Otro de los líderes del plantel, Adam Mitchell, alterna su carrera deportiva con su labor como agente inmobiliario, luego de no conseguir continuidad en el futbol europeo. El delantero Angus Kilkolly, gerente de ventas en una empresa de herramientas, explicó que varios integrantes del equipo tuvieron que pedir permisos laborales o días sin goce de sueldo para asistir al torneo.
El Auckland City participa en la liga semiprofesional New Zealand National League, en un país donde el fútbol no cuenta con una liga profesional establecida. Factores como la baja demanda, la escasa inversión y el predominio del rugby dificultan la profesionalización del balompié local. La plantilla del Auckland recibe una retribución mensual simbólica para cubrir gastos básicos. Su entrenador interino, Paul Posa, no pudo viajar por motivos personales, dejando al cuerpo técnico la responsabilidad del torneo. Con su participación, el club busca representar a la mayoría de los futbolistas del mundo que compiten en condiciones alejadas del profesionalismo.






