El Viaducto Elevado Morones Prieto en Monterrey representa una solución para mejorar el flujo vehicular, reducir tiempos de traslado y traer consigo beneficios ambientales, sociales y económicos en favor de una de las ciudades más importantes de Nuevo León.
El plan de esta mega obra sugrió en respuesta al crecimiento que ha tenido Monterrey, tanto en población como en el número de industrias y negocios.
Tan sólo en 2022 fue la ciudad con mayor congestión vehicular en México, según INRIX. Estos cambios demográficos y sociales requieren el acompañamiento de una transformación en la movilidad.
Entre los beneficios que traerá el Viaducto Elevado Morones Prieto, destaca la reducción significativa de los tiempos de traslado, reducción de emisiones contaminantes de CO2, menor impacto territorial al ser construido a nivel de piso, rediseño urbano pensado en peatones y ciclistas, mejora de la seguridad vial y descongestión de vialidades secundarias, y una gestión sostenible del agua e infraestructura verde.
Con una extensión de 17 kilómetros y 6 carriles, su trazo conectará el Puente Atirantado con la avenida Azteca, como parte de un corredor que se prolongará hasta la autopista a Saltillo y la nueva vía de acceso al Aeropuerto Internacional de Monterrey.
Este viaducto no resolverá todos los problemas de congestión vial que padece Monterrey, sin embargo será un parteaguas hacia una nueva era en la movilidad, una oportunidad para transitar auna ciudad resiliente en la que la infraestructura será sinónimo de eficacia e innovación, sin dejar de lado el medio ambiente y sustentabilidad.





