Fernanda Torres, nominada al Oscar a Mejor Actriz, se ha convertido en el centro de atención en Brasil durante el Carnaval. La premiación coincide con la celebración más importante del país, lo que ha generado un entusiasmo inusual.
TV Globo, la cadena más grande de Brasil, retomará la transmisión en vivo de los premios tras cinco años, dejando de lado los desfiles de Carnaval en todo el país, excepto en Río de Janeiro.
En bares, clubes y el Sambódromo de Río se han organizado eventos para seguir la ceremonia, mientras que comunidades indígenas en el Amazonas han realizado rituales en apoyo a Torres.
La actriz compite por su papel en I’m Still Here, película de Walter Salles que también está nominada a Mejor Película y Mejor Película Internacional. La producción, inspirada en hechos reales, sigue la lucha de Eunice Paiva por justicia tras la desaparición de su esposo durante la dictadura militar. Desde su estreno, más de cinco millones de personas han visto la cinta en cines brasileños.
La actuación de Torres ha sido destacada tanto en su país como en el extranjero, lo que ha impulsado su popularidad y revivido el interés en sus proyectos anteriores.
El reconocimiento de Torres ha sido comparado con el de su madre, Fernanda Montenegro, nominada al Oscar en 1999 por Estación Central. Muchos brasileños ven en esta nominación una oportunidad para lograr un premio que se escapó hace 25 años. Más allá del cine, el éxito de Torres representa para Brasil la posibilidad de ser reconocido internacionalmente en el ámbito cultural, un sentimiento que ha estado presente en figuras como Pelé y Ayrton Senna.






