Un accidente aéreo entre un helicóptero Black Hawk del Ejército estadounidense y un avión Bombardier CRJ700 de American Airlines dejó un saldo de 67 personas fallecidas.
El siniestro ocurrió el miércoles por la noche cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, sobre el río Potomac, a unos 4.8 km de la Casa Blanca.
Las investigaciones preliminares indican que el helicóptero, con tres soldados a bordo, habría ingresado en la trayectoria del avión cuando este se aproximaba para aterrizar. Entre los fallecidos del avión, que viajaba desde Wichita, Kansas, se encontraban 60 pasajeros y cuatro tripulantes.
Las autoridades estadounidenses han iniciado una investigación para determinar las causas del accidente, recuperando las cajas negras del avión, que ya están bajo análisis.
La Administración Federal de Aviación (FAA) reportó que solo un controlador aéreo estaba a cargo del tráfico en ese momento, debido a una reconfiguración operativa habitual en el aeropuerto a las 21:30 horas. Según el Ejército, la tripulación del helicóptero era experta en vuelos nocturnos en esa zona, aunque se sospecha que la altitud pudo ser un factor determinante.
El presidente Donald Trump ofreció una conferencia en la que expresó condolencias y anunció el inicio de la recuperación de cuerpos. Las condiciones de vuelo eran óptimas, pero la congestión del espacio aéreo en esa región, conocida por ser altamente controlada, representa desafíos para los pilotos. Los vuelos en el Aeropuerto Reagan se reanudaron al mediodía del jueves, tras una pausa de varias horas.






