La película Babygirl, dirigida por Halina Reijn, fusiona los dilemas modernos de la automatización y el deseo humano en un oscuro y cómico thriller erótico. Protagonizada por Nicole Kidman como Romy Mathis, CEO de una empresa de robótica que revolucionó la logística automatizada, la historia aborda las complejidades del poder, el control y los deseos ocultos.
Romy parece tenerlo todo bajo control: éxito corporativo, una familia acomodada y propiedades lujosas. Sin embargo, una conexión inesperada con Samuel (Harris Dickinson), un joven interno, desencadena una relación cargada de tensiones de poder y erotismo.
A medida que el vínculo evoluciona, Babygirl explora las dinámicas de género y los juegos de dominación desde una perspectiva contemporánea y femenina, con tintes que recuerdan al cine erótico de los años 90.
Con una química magnética entre Kidman y Dickinson, la película desafía convenciones al mezclar escenas provocadoras con un trasfondo emocional genuino. Aunque algunos elementos, como el simbolismo exagerado, desvían la atención de temas más profundos, Babygirl se destaca por su audaz narrativa.
El filme, distribuido por A24, se estrena este miércoles y tiene una duración de 114 minutos.






