El primer ministro de Siria, Mohammed Ghazi Jalali, informó que la mayoría de los ministros continúan trabajando en Damasco, tras la toma de la ciudad por rebeldes y la destitución del presidente Bashar Assad.
Según reportes, los insurgentes liderados por Ahmad al Sharaa, exmiliciano de Al Qaeda, prometieron establecer un gobierno inclusivo. Mientras tanto, Israel atacó instalaciones sospechosas de almacenar armas químicas y cohetes para evitar su uso por grupos hostiles, y Turquía aseguró que sus aliados controlan la ciudad de Manbij.
El Kremlin anunció que Rusia otorgó asilo político a Assad, decisión tomada por el presidente Vladímir Putin. No se dieron detalles sobre el paradero de Assad.
En tanto, Damasco permanece bajo relativa calma con algunas celebraciones públicas, aunque persisten filas para alimentos y servicios básicos. Funcionarios sirios, incluidos jueces, declararon estar listos para colaborar con los insurgentes en un gobierno de transición.
En el norte de Siria, Turquía afirmó haber tomado el control de Manbij de las fuerzas kurdas respaldadas por Estados Unidos. Las Fuerzas Democráticas Sirias denunciaron ataques de drones turcos en otras zonas que dejaron al menos 12 civiles muertos. Autoridades turcas instaron a evitar que Siria se convierta en refugio para grupos terroristas como el Estado Islámico o milicias kurdas.
Agencias






