El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha autorizado a Ucrania a utilizar misiles de largo alcance suministrados por su país para atacar objetivos dentro de Rusia, marcando un cambio en la política estadounidense hacia el conflicto.
Esta decisión se produce en medio de informes sobre la presencia de tropas norcoreanas en Rusia, aparentemente desplegadas para apoyar al ejército ruso en la región fronteriza de Kursk.
En respuesta, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que esta medida podría cambiar la naturaleza del conflicto, sugiriendo que los países de la OTAN estarían en guerra con Rusia.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, señaló que los ataques no se anuncian con palabras, sino que los misiles hablarán por sí mismos.
Mientras tanto, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido finalizar rápidamente la guerra, generando incertidumbre sobre si su administración mantendrá el apoyo militar a Ucrania.
Algunos aliados occidentales, como Lituania y Estonia, han expresado su aprobación a la flexibilización de las restricciones sobre el apoyo militar a Ucrania, aunque aún no está claro el alcance de las nuevas directrices.





