La migración y la crisis económica en Cuba han generado un aumento en el abandono de mascotas, según denuncian organizaciones animalistas de la isla. Muchas familias, al emigrar o enfrentar dificultades financieras, dejan atrás a sus animales sin encontrarles un nuevo hogar.
El fenómeno se ha intensificado en los últimos años, lo que ha llevado a los activistas a redoblar esfuerzos para rescatar, alimentar y reubicar a estos animales.
Elizabeth Meade, fundadora de Adopciones por Amor, indicó que su equipo alberga actualmente 27 gatos y siete perros, y en un año lograron encontrar hogar a más de 300 animales.
Sin embargo, algunos regresan a los refugios cuando sus adoptantes emigran, y otros se pierden en el proceso de seguimiento. Además, los activistas señalan que cada vez más vecinos reportan animales abandonados en edificios y calles, lo que refleja un incremento visible del problema.
Los elevados costos para trasladar mascotas al extranjero —superando los 2,500 dólares en algunos casos— y las dificultades económicas internas complican la situación.
Aunque Cuba aprobó en 2021 una ley de bienestar animal que penaliza el maltrato y fomenta la conciencia sobre la adopción y la esterilización, los activistas consideran que las sanciones son insuficientes. Ante este panorama, los esfuerzos de los grupos animalistas y los puestos de adopción responsables han crecido, con el objetivo de mitigar los efectos de esta situación.






