Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el gasto público creció un 20.2%, a pesar de la narrativa de austeridad promovida por su gobierno.
Aunque este aumento fue menor en comparación con los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, fue mayor al registrado en la administración de Enrique Peña Nieto, donde el gasto creció un 16.3%.
El objetivo de la austeridad era reducir el gasto gubernamental y reorientar recursos hacia la población, aunque los datos muestran un incremento en áreas como Pemex y las obras prioritarias del gobierno.
De acuerdo con México Evalúa, se detectó una “austeridad selectiva”, con recortes en áreas como salud y educación, mientras que sectores como Pemex y los programas de bienestar experimentaron aumentos significativos en el presupuesto.
Además, el gasto público fue solventado en parte por deuda, ya que los ingresos del gobierno no crecieron al mismo ritmo que el gasto, lo que generó un déficit público. Analistas advierten que la consolidación fiscal será uno de los principales retos para el próximo gobierno de Claudia Sheinbaum, ante presiones de gasto y la necesidad de reformas fiscales.
En cuanto a los sectores más beneficiados, se observó un incremento notable en pensiones, transferencias a Pemex y proyectos de infraestructura como el Tren Maya.
En contraste, áreas como la Secretaría de Economía, salud y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sufrieron recortes significativos en su presupuesto.






