Espeleólogos y buzos hallaron en la península mexicana de Yucatán algunas de las minas de ocre.
Las minas serían las más antiguas del continente; explicarían la presencia de esqueletos antiguos en las laberínticas cavernas hoy sumergidas.
Desde el hallazgo de restos de esqueletos como el de “Naia”, una joven que murió hace 13 mil años, los arqueólogos se preguntan cómo fueron a parar a las cuevas, que entonces estaban secas.
Se cree que hace 8 mil, el alza del nivel del mar inundó los sumideros, llamados cenotes, cerca Tulum.
“Ahora, por primera vez, sabemos por qué la gente de esa época afrontaría el enorme riesgo y esfuerzo de explorar estas cuevas traicioneras”, dijo el fundador del CINDAQ, Sam Meacham. Una de las razones, dijo, era la búsqueda y extracción del ocre.
De esta forma, las cuevas brindan un ambiente bien conservado y son donde se encontró uno de los restos humanos más antiguos del continente: la joven apodada “Naia”, en 2007.
Asimismo, Chatters dijo que Naia “seguramente murió al caer 30 metros desde el túnel oscuro de la cueva” al piso de una cámara inferior.
“Es uno de los grandes descubrimientos que se han venido dando en estas décadas”, señaló el doctor Roberto Junco, subdirector de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).
Con información de AP y EFE






