En el inicio de la competición de futbol de los Juegos Olímpicos de París 2024, el encuentro entre Argentina y Marruecos estuvo marcado por la controversia. El partido terminó con la derrota de Argentina por 2-1, después de la anulación de un gol de Cristian Medina dos horas después de haber sido marcado. La situación se intensificó cuando un grupo de 800 aficionados marroquíes invadió el campo, arrojando botellas a los jugadores argentinos.
El árbitro Glenn Nyberg decidió suspender el partido y enviar a ambos equipos a los vestuarios. Tras largas discusiones y una revisión del VAR, se determinó que el gol de Medina fue en fuera de juego, y el partido se reanudó a puerta cerrada con el marcador 1-2 a favor de Marruecos. Argentina no logró empatar, cerrando un día complicado para el deporte.
El técnico argentino Javier Mascherano y el capitán Nicolás Otamendi expresaron su indignación por la situación, describiéndola como un “papelón histórico”. Ambos señalaron la falta de claridad y la duración excesiva de la revisión del VAR, criticando la organización del evento. Este incidente ha dejado a Argentina en una posición difícil, obligándola a buscar victorias en sus próximos partidos para avanzar en el torneo.






